La foto de Colón

A CONTRACORRIENTE 

Un mantra repetido hasta la náusea por la izquierda atribuye a la foto de la Plaza de Colón de hace dos años un efecto perverso, como si fuese una representación de todo el mal, sin bien alguno.

De tanto repetirlo, han conseguido institucionalizarlo, haciendo que algunos de los presentes se arrepientan de aquella foto que no era más que una manifestación de la unidad de España y la llamada a la concordia, aunque fuese contra el Gobierno, eso sí.

En otro país y en las mismas circunstancias a nadie le avergonzaría una foto así ni podría una afirmación nacional semejante ser objeto de crítica o controversia. ¿Se imaginan algo parecido en Francia o Alemania, por ejemplo?

Pero, aquí, la insistencia en el  mensaje, digo, ha calado,  imponiendo la teoría de que un acto en defensa de la unidad de España es algo nocivo, maligno y fascista, palabra esta última que cubre todo, siendo un recurso retórico para justificar el odio a quienes se tilda de tales.

El último ejemplo de esta interpretación lo hemos tenido en las elecciones madrileñas, en las que se ha llegado a afirmar que contraponían elegir una democracia progresiva o la foto de Colón. Evidentemente, según los promotores de ese eslogan ha ganado esta última, o sea que el mal se ha impuesto a la bondad plural y permisiva de quienes no condenan ningún otro tipo de manifestaciones, ya sean éstas sindicales, feministas, homosexuales, antifascistas (aplicando la explicación de antes)… y hasta mirando a otro  lado cuando se producen marchas separatistas o de homenaje a etarras excarcelados.

Pero, por falso que sea, el mantra ha conseguido su objetivo y la foto de Colón ha pasado ya a la historia de la infamia como si fuese un terrible crimen.

Enrique Arias Vega

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