Sueca celebra el 300 aniversario de la bendición de la primera piedra de la parroquia San Pedro Apóstol

  • El sacerdote Andrés de Sales Ferri publica un libro conmemorativo

La ciudad de Sueca celebra, en la actualidad, el 300 aniversario de la bendición de la primera piedra de la parroquia San Pedro Apóstol con la organización de varios actos conmemorativos, entre ellos, la publicación de un libro obra del sacerdote Andrés de Sales Ferri, director del Archivo de Religiosidad Popular del Arzobispado.

El libro, editado por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sueca, recopila documentación antigua que se conserva, referente a su historia y la construcción de esta iglesia y sus sucesivas remodelaciones y la colaboración y esfuerzo de todo el pueblo en aquella época para volver a construir la iglesia.

Así, “Tercer centenario de la bendición de la primera piedra de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Sueca’- tal y como explica su autor, que es suecano de nacimiento, recoge la historia de esta “singular iglesia” de la que “todos los vecinos de la localidad eran feligreses hasta hace 60 años porque era la  única que existía en la localidad”.

Error de cálculo

Sin embargo, muchos desconocen su historia ya que “lo que se ve es una cosa pero lo que la historia nos explica es otra bastante diferente”, señala Ferri.

Así , por ejemplo, “pocos saben que hace 300 años tuvo que construirse un nuevo templo porque “el arquitecto que diseñó el campanario lo situó  sobre la  única puerta que tenía la iglesia, pero no lo calculó bien y con el tiempo se fue inclinando, por lo que tuvo que derruirse el campanario pero también el resto del edificio”, explica el autor.

El templo y la Albufera

Otra circunstancia que hace singular a este templo es que “creció  al hilo de lo que es la vida de un pueblo” y de su evolución demográfica. “El término municipal de Sueca se fue agrandando con motivo de la desecación de la Albufera”.

Como los campos eran muy fangosos, empezó a plantarse arroz. “Y esto daba de comer a mucha gente”, explica Andrés de Sales Ferri. De manera que si en 1721, Sueca no llegaba a los 4.000 habitantes, a finales del siglo XVIII ya tenía 4.800.

Y en 1849, en Sueca ya vivían 9.000 personas, que llegaban a las 12.000 en 1860. Este “rápido crecimiento demográfico”- motivado en gran parte al traslado de muchos trabajadores a Sueca- provocó que no cupieran todos los feligreses en la iglesia, por lo que se pidió  a Salvador Escrich que hiciera el proyecto de un templo mayor, aunque al final no se llevó a cabo”, añade.

Pero 200 años después, a mediados del siglo XX, empezaron las obras para ampliar el templo. “Como no podía crecer hacia la plaza, se prolongó hacia la parte posterior, cogiendo terrenos del antiguo cementerio. De manera en 1929, el arzobispo Melo y Alcalde consagró un edificio monumental, que había duplicado su tamaño”. Y es el que hoy vemos, “un edificio extraordinario, con una cúpula central fantástica, con otra cúpula en la capilla de la Comunión y una fachada basada en la de la catedral de Notre Dame de Dax, en Francia” , manifiesta el autor.

“Por todo ello, el 29 de diciembre de 1982, se declaró este edificio Monumento Histórico Artístico Nacional” siendo para el autor “un templo  único en nuestra diócesis”.

Además de la publicación del libro conmemorativo, los actos para celebrar este tricentenario han consistido también en un concierto y en una misa solemne y posterior lectura del acta de la bendición el 29 de junio de 1721 de la primera piedra de la iglesia parroquial de Sueca.

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