La intervención se suma al cambio de 900 focos halógenos por proyectores LED, más eficientes energéticamente y menos contaminantes, así como la reparación de los audiovisuales del centro, con un coste total cercano a los 800.000 euros.
El Centre Arqueològic de l’Almoina encara sus obras más importantes desde su inauguración, en diciembre de 2007. La Junta de Gobierno Local ha adjudicado este viernes el contrato para la ejecución de los trabajos de reparación de las filtraciones de agua de la cubierta y para la adecuación de la instalación de climatización del referido museo municipal a la mercantil Fulton SA, por un importe económico de 1.723.777,99 euros y con un plazo de duración de 14 meses, periodo en el que el centro permanecerá temporalmente cerrado.
“Desde el Gobierno municipal, seguimos trabajando incansablemente para mantener el Centre Arqueològic de l’Almoina en las mejores condiciones posibles, para uso y disfrute de la ciudadanía”, ha declarado el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno. “Con esta actuación, damos una solución a las patologías existentes y devolvemos el brillo a uno de los yacimientos arqueológicos musealizados más relevantes de la península ibérica y a uno de nuestros museos municipales más visitados, en una clara apuesta por la conservación de nuestro patrimonio histórico”.
Las obras parten del proyecto elaborado por el arquitecto Carlos Campos González y por el ingeniero industrial José María Verdú Esteve, por encargo del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico, y consisten en la reparación de las filtraciones que afectan actualmente a los restos arqueológicos del centro, estableciéndose dos niveles de actuación en función de la mayor facilidad de ejecución de las reparaciones necesarias; así como en la reforma de la instalación de la climatización con control de temperatura y humedad y ventilación con recuperación de calor, manteniendo la red de conductos y los elementos de difusión.
La intervención se suma a la realización, entre finales de 2023 y principios de 2024, de diversas obras de mejora en las instalaciones de l’Almoina, con un coste total cercano a los 800.000 euros. En concreto, se sustituyeron 900 focos halógenos por proyectores con lámparas LED, más eficientes energéticamente y menos contaminantes; y se repararon los audiovisuales del centro arqueológico, fuera de funcionamiento desde hacía años como consecuencia de la expiración de su vida útil, el agotamiento de los repuestos y de los problemas de climatización derivados del sobrecalentamiento del subsuelo.
Patologías y trabajos concretos a realizar
Tal y como se recoge en el proyecto básico y de ejecución elaborado por Carlos Campos y por José María Verdú, desde hace tiempo existe un problema generalizado de impermeabilización en la superficie de la plaza Décimo Junio Bruto. Este fenómeno se debe tanto a la acción de las lluvias como al riego de los maceteros próximos, instalados con posterioridad a la inauguración del Centre Arqueològic para atenuar el efecto visual y térmico de la plaza. Las filtraciones de agua desde la superficie se han traducido en la aparición de goteras en el interior y de formaciones calcáreas en los puntos de salida.
Asimismo, la colocación en su día de mobiliario urbano en la zona norte de la plaza, dañando la capa asfáltica de la cubierta, y la presencia de varios huecos en el encaje entre las losas en la zona sur han provocado igualmente goteras en el espacio museístico. Además, el estanque acristalado central también dispone de fugas de agua, originadas, entre otros motivos, por la paulatina degradación de la silicona que sella los paneles de cristal. Por último, el proyecto constata igualmente problemas en el actual sistema de climatización, dificultando el control de temperatura y de humedad en el interior del recinto.
A la vista de lo anterior, se procederá a la impermeabilización de las arquetas, a la mejora de la estanqueidad de toda la superficie, a la limpieza y reparación de los elementos de impulsión y de desagüe de la lámina de agua, y al saneamiento de las juntas de unión de las piezas de vidrio. Se prevé igualmente la reforma del sistema de climatización, a fin de ejecutar una instalación de elevado rendimiento energético y que cumpla con la normativa vigente en la materia, manteniendo las redes de conducto y los elementos de difusión, tanto en la planta baja como en el sótano del Centre Arqueològic de l’Almoina.

Finalmente, el proyecto contempla, entre otras actuaciones adicionales, la limpieza de las toberas de impulsión de los equipos de la planta baja, la sustitución de las compuertas de regulación y de los reguladores de caudal por otros nuevos, la adecuación del local de instalaciones del edificio para el montaje del nuevo climatizador, la renovación del cableado asociado a los nuevos equipos, la instalación de un video wall en el acceso al centro arqueológico, la sustitución del alumbrado exterior y de relieve por luminarias más eficientes tipo LED, así como la colocación de una nueva bomba para la recirculación de la fuente exterior.
Espacio de referencia para conocer nuestras raíces históricas
El Centro Arqueológico de l’Almoina se encuentra ubicado en pleno corazón de la ciudad, en el mismo solar sobre el que el arquitecto Vicente Traver, autor del cercano Palacio Arzobispal, proyectara hace un siglo la ampliación de la Basílica de la Virgen, a través del levantamiento de un monumental edificio para el culto católico. Estas obras se verían paralizadas, primero, por el estallido de la Guerra Civil y, posteriormente, por la falta de medios materiales para acometer la citada empresa, quedando finalmente descartadas tras el hallazgo de los restos arqueológicos que hoy podemos admirar en el subsuelo de este enclave urbano.
Tras décadas de excavaciones arqueológicas y de estudios científicos sobre los hallazgos en publicaciones y congresos especializados, el 22 de junio de 2000 el Ayuntamiento y el Arzobispado de València firmaban el convenio de colaboración por el que se regulaba el derecho de superficie del solar de l’Almoina y por el que, a cambio, el Ayuntamiento de València ponía seis solares de la ciudad a disposición del Arzobispado, con vistas a la protección, a la musealización y a la puesta en valor de los restos arqueológicos. Un proyecto este último que correría a cargo de los arquitectos José María Herrera y José Miguel Rueda.
La intervención se destacaría por su gran sensibilidad, materializada en una cuidadosa elección de las alineaciones y de los materiales del edificio, y por su perfecta integración en su entorno, lo que le valdría en 2009 la Mención Especial en los Premios al Museo Europeo del Año (EMYA, por sus siglas en inglés). El proyecto planteaba la reconfiguración del citado ámbito mediante la creación de una plaza pública sobre una plataforma hueca sustentada por pilares con un estanque central de grandes dimensiones, a fin de permitir la entrada de luz natural al espacio subterráneo y la visualización de las ruinas desde la superficie.
Desde su apertura, en diciembre de 2007, el Centre Arqueològic de l’Almoina se ha convertido en un espacio de referencia para conocer las raíces históricas y culturales de València. En su interior, se muestran los restos de hasta cinco períodos históricos diferentes, sobresaliendo las termas, el horreum o el santuario de Asclepios, de época romana republicana, así como otros hallazgos extraordinarios directamente relacionados con episodios históricos muy relevantes para la ciudad, como la identificación del martirio de Sant Vicent y el descubrimiento de algunas de las víctimas de la destrucción de València en el 75 a.C.



