El cementerio municipal de Massarrojos celebra su centenario

Este cementerio de pueblo y los restos de su antiguo vía crucis están catalogados como Bien de Relevancia Local (BRL)

Por un precio de 3.250 pesetas, la Comisión Permanente del Ayuntamiento de València acordó en su reunión del 31 de marzo de 1926 la compra de un terreno a don José María Belenguer para construir un cementerio en Massarrojos (Pobles del Nord). Este pequeño camposanto municipal celebra ahora un siglo de vida honrando la memoria de los que se fueron y acogiendo los tradicionales ritos valencianos en torno a la muerte. Para hacernos idea del coste del solar, la entrada al campo de Mestalla para ver un partido del Valencia FC contra el Racing Club de Madrid costaba 1,50 pesetas en aquellos días.

El cementerio de Massarrojos y los restos de su antiguo vía crucis están catalogados como Bien de Relevancia Local (BRL) por su condición de espacio etnológico de interés, donde la vida y la muerte conviven bajo la sombra, siempre alargada, de unos cipreses. La documentación municipal describe este camposanto de pueblo como “un paralelogramo rectangular, alargado en la dirección de la fachada. Está formado por un perímetro trasdosado de nichos, con un eje central en torno al cual se sitúan algunos bellos panteones que dejan campos de tumbas tras ellos y a ambos lados”.

El acceso al inmueble centenario de esta pedanía de Pobles del Nord es a través de una puerta ligeramente ladeada respecto al rectángulo que conforma la propiedad municipal. A ambos lados del pórtico de entrada se encuentran la capilla y el depósito de cadáveres. Un cartel en lo alto indica la fecha de su apertura hace ya un siglo: “Se inauguró el 31 de mayo de 1926, siendo alcalde de València Luis Oliag Miranda y presidente delegado de Cementerios, Luis Miralles Pelecha”.

Los panteones de las familias Senent, Castellano y de algunas víctimas de la Guerra Civil, construidos en piedra caliza, dejan paso a sepulturas en tierra y un rastro de lápidas negras y blanquecinas en los pabellones de nichos. En uno de ellos, ubicado en un rincón discreto y señalado con letras doradas, yacen los restos de Nicolau Primitiu Gómez Serrano (“Nat a Sueca lo 10-9-1877; Mort a Valencia lo 11-11-1971”). El ilustre erudito valenciano descansa junto a su esposa Maria Antonia Senent Ibáñez, Tonica la farinera, y sus hijos Ampa y Doménech, a una hora y media a pie de su inmenso legado bibliográfico, custodiado en el antiguo Monestir de Sant Miquel dels Reis, actual Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu. Sólo les separa el milenario trencadís que conforman los cientos de huertos y bancales de la Vega de València.

Cementerio de pueblo

Los cementerios de pueblo como el de Massarrojos también se adaptan a las nuevas necesidades y acogen la construcción de columbarios, un lugar más pequeño donde depositar las urnas con las cenizas de los que nos dejaron. Aun así, las valencianas y los valencianos del Cap i Casal continúan prefiriendo el enterramiento a las incineraciones. Lejos quedan ya las costumbres de amortajar al finado con el hábito de alguna congregación cercana de Godella o Montcada.

Un paseo por un cementerio de pueblo como el de Massarrojos sirve para conocer los apellidos más habituales de la zona como Doménech, Senent, Bosch, Ibáñez, Alandes… A muchos de ellos acompañó en su último adiós Domingo Delgado Tejedor, el primer sepulturero del cementerio de Massarrojos, nombrado por el Pleno del Ayuntamiento de València en su sesión vespertina del 11 de octubre de 1926. En la memoria del pueblo queda el recuerdo del traslado de los cuerpos del antiguo al nuevo cementerio, filmado quizás en cine mudo de 35 milímetros.

La visita al camposanto de Massarrojos es gratuita en su horario fijado, pero la estancia temporal tiene un precio asequible, de acuerdo con la Ordenanza fiscal reguladora de las tasas por prestación de los servicios funerarios municipales de cementerios. La cuota inicial de un nicho sencillo por un período de cinco años es de 158,14 euros en todos los cementerios municipales. Cada renovación quinquenal tiene el mismo coste: 158,14 euros. Si se opta por un alojamiento temporal de 50 años, la tasa de la cuota inicial y de sus posteriores renovaciones asciende a 950,07 euros. Si se prefiere una cripta con capacidad para tres cuerpos por un período máximo de 50 años el coste ronda los 12.000 euros. Eso sí, esta última opción sólo está disponible en la sección 20ª del Cementerio General y en la sección 4ª de la de Campanar.

Como en el resto de cementerios municipales, un panel cerámico hecho en Manises con la figura azulada de la Mare de Déu dels Desemparats despide al visitante con un lema grabado: “Mare dels Desamparats, jamai ens desampareu ni en la vida ni en la mort ni en lo Tribunal de Déu”.

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