La banda ha congregado a 2.000 personas en un concierto con entradas agotadas.

Cerca de 2.000 personas han llenado esta noche el Auditorio Roig Arena para celebrar la trayectoria de Sexy Zebras, la banda madrileña de rock alternativo que, dos décadas después de su irrupción, continúa sumando fieles. Enmarcado en su “Tour Bravo”, el trío ha ofrecido casi dos horas de concierto en un Auditorio completamente entregado, donde cada tema ha sido coreado de principio a fin.

A las nueve y media, el sonido de la batería y las guitarras han marcado el arranque de una noche que prometía intensidad desde el primer acorde. “Bailaremos” ha abierto el show como una declaración de intenciones: bailar y dejarse llevar. Le han seguido “Búfalo blanco” y “Mañana no existe”, un canto a vivir el presente que ha enlazado con “Puñales y claveles”.

La banda se ha reservado un pequeño respiro emocional con “C’est la vie” y “Una canción para resucitar”, antes de volver a disparar la adrenalina colectiva con “Sin bandera” y “O todos o ninguno”, dos himnos que han hecho vibrar a toda la sala. La energía ha subido aún más con “Jaleo” y el desenfreno punk de “Charly García”, que han desatado saltos y entre el público.

Uno de los momentos más especiales de la noche ha llegado con “Nena”, posiblemente el tema más representativo de Sexy Zebras. La mezcla de fuerza rockera y sensibilidad emocional ha resonado, nuevamente, como un himno, entre todos los seguidores de la banda. A partir de ahí, la sucesión de éxitos ha sido imparable. “Flores a la guerra”, uno de los temas más destacados de su último disco, “Marisol”, con parte del público enfundado en pelucas rosas en referencia al videoclip, y “Bravo”, canción titular de su más reciente álbum, han encendido aún más el ambiente. El cierre ha sido apoteósico: “Pogo”, “Días de mierda” y “Tonterías” han puesto punto final a una noche vibrante, con un público eufórico que ha cantado, saltado y bailado hasta el último segundo.