Las puertas de la Basílica cerraron a las 02:17 minutos de la madrugada.
El Besamanos público a la Virgen de los Desamparados alcanzó ayer un récord histórico de participación tras el paso de 34.000 fieles, conforme los datos facilitados por la Hermandad de Seguidores de la Virgen que cerró las puertas de la Basílica a las 02:17 de la madrugada cuando entró el último devoto.
José Luis Albiach, presidente de la Hermandad de los Seguidores de la Virgen, ha asegurado que fue una jornada ejemplar, con enorme participación y respeto de los devotos, sin incidentes – salvo algunas lipotimias por las altas temperaturas registradas pero sin complicación gracias a los servicios de atención y de emergencia. Por tanto, ha querido agradecer la disposición y el trabajo de todos, y de todas las entidades de la Basílica.
A las 06:30 de la mañana se abrieron las puertas de la Basílica con una plaza repleta de fieles y ya todo apuntaba a que este año el Besamanos superaría en número a ediciones anteriores porque sobre las doce del mediodía ya habían pasado ante la Mare de Déu cerca de 10.000 personas.
Como aseguró José Luis Albiach, “todos los años intentamos que se supere, pero realmente la superación la hace el mismo pueblo, él es el verdadero protagonista, que se pone a los pies de la Virgen para pedir y dar”.
El Besamanos es uno de los principales actos organizados en el mes de mayo con motivo de la fiesta de la Patrona de los valencianos y cuenta con la coordinación de la Hermandad de Seguidores de la Virgen, que se encarga del control de los accesos junto a la Corte de Honor y los Eixidors del Trasllat. El acto cuenta también con la colaboración de la Cruz Roja, de la Policía Local y de la concejalía de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de Valencia.
Besamanos solidario
Además, se trata de un Besamanos solidario porque a lo largo de toda la jornada se recogen donativos que se destinan a la Obra Social que impulsa la Basílica dirigida a la Fundación MAIDES, para la inserción social de personas con enfermedad mental grave y en riesgo de exclusión; Villa Teresita, que ayuda a personas en exclusión, especialmente mujeres marginadas, muchas en situación de abuso y/o víctimas de trata; y la asociación valenciana Provida, que atiende a madres en riesgo de exclusión y a sus bebés.
📸 Víctor Gutiérrez / Delegación Medios Arzobispado |






