Será en la madrugada del sábado al domingo 25 de octubre, donde los relojes deberán retrasarse 60 minutos.
El otoño continúa avanzando y, con él, llega una de las citas habituales del calendario: el cambio al horario de invierno. Este domingo, 25 de octubre, España abandonará el horario de verano y ajustará sus relojes para adaptarse al nuevo horario oficial.
El cambio se producirá durante la madrugada del sábado al domingo. En la Península y Baleares, cuando sean las 3:00 de la madrugada, los relojes volverán a marcar las 2:00. En Canarias, el ajuste tendrá lugar a las 2:00, cuando serán de nuevo la 1:00. Así lo establece el calendario oficial publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Una hora más para dormir
Una de las consecuencias más conocidas del cambio horario es que esa noche se gana una hora. Al retrasar los relojes, el domingo tendrá oficialmente 25 horas, en lugar de las 24 habituales.
Por ello, quienes tengan relojes de pulsera, de pared, despertadores tradicionales u otros dispositivos que no actualicen la hora automáticamente deberán recordar ajustar la hora antes de comenzar la jornada del domingo.
Los teléfonos móviles, ordenadores y otros dispositivos conectados suelen realizar el cambio de manera automática, siempre que tengan activada la configuración correspondiente.
Anochecerá antes con el horario de invierno
El cambio también tendrá consecuencias en la distribución de las horas de luz a lo largo del día. Con la entrada en vigor del horario de invierno, amanecerá y anochecerá una hora más tarde o más temprano según la referencia del reloj; en la práctica, el atardecer se producirá antes según la hora oficial.
Esta circunstancia marcará las próximas semanas, con tardes progresivamente más cortas a medida que avance el otoño y se acerque el invierno.
¿Por qué seguimos cambiando la hora?
El cambio horario forma parte del sistema vigente en España y en el conjunto de la Unión Europea. Tradicionalmente, esta medida se ha justificado por el aprovechamiento de la luz natural y el posible ahorro energético.
Aunque desde hace años existe un debate sobre la conveniencia de mantener los cambios estacionales, todavía no se ha aprobado una eliminación definitiva del sistema a escala europea. Por tanto, España continúa aplicando los ajustes de primavera y otoño.



