El Concurso Cerámico de Regeneración Urbana de la Diputación de Castellón recibe 38 propuestas en su novena edición

El jurado inicia las deliberaciones para elegir las propuestas ganadoras de una edición que destaca por ser la segunda con más propuestas recibidas y por la calidad de los trabajos presentados

Tras la finalización del plazo de recepción de propuestas por parte de los arquitectos interesados en convertir plazas y calles en espacios atractivos utilizando la cerámica como elemento principal, ahora es el turno del jurado de la presente edición, quien ya ha iniciado las deliberaciones para elegir las propuestas ganadoras de una edición que destaca por ser la segunda con más propuestas recibidas. En esta primera reunión, además de ensalzar la alta participación, el jurado ha puesto en valor la calidad de todos los proyectos presentados.

El jurado está compuesto por representantes de entidades del sector cerámico y profesionales de la arquitectura como son ASCER, ATC, ITC, SECV, Colegio Arquitectos Castellón, Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos, arquitecta de la Conselleria de Patrimonio, así como representantes de la institución provincial.

En cuanto a las propuestas presentadas, de los 43 municipios que presentaron un espacio urbano para ser objeto del certamen, los municipios escogidos por los arquitectos han sido los siguientes: Aín, Argelita, La Jana, Les Alqueries, Llucena, Nules, Torreblanca, Vall d’Almonacid, Vila-real, Vilavella, Vistabella, Vinaròs y Xodos.

El diputado de Promoción Cerámica, Vicente Pallarés, ha destacado el número elevado de propuestas recibidas y de los municipios participantes, lo cual “pone de manifiesto el interés por regenerar espacios urbanos con el uso de la cerámica y también el compromiso de este equipo de gobierno con la promoción del producto cerámico”, ha resaltado Vicente Pallarés.

La regeneración urbana que supone la ejecución de los proyectos premiados es una apuesta por mejorar las áreas degradadas de los municipios y transformarlas en espacios públicos más habitables, accesibles, respetuosos con el entorno y que mejoren la calidad de vida de las personas.

El diputado provincial ha expresado que “entramos en la recta final para conocer a los proyectos ganadores del concurso”, en los que se premiará la calidad arquitectónica, la adecuación a los fines, condiciones de utilidad, accesibilidad y sostenibilidad, que utilicen la cerámica como material principal para desarrollar estos proyectos. Del mismo modo, Vicente Pallarés ha destacado “la gran labor que realizan los miembros del jurado ante el gran volumen de proyectos presentados y la calidad de todos ellos”.

Asimismo, el certamen busca contribuir especialmente al ODS (Objetivo Desarrollo Sostenible) 11, en el que se aborda la necesidad de apostar por ciudades y comunidades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles; pero también de forma indirecta al ODS 9 y al ODS 8, ya que potencia el uso en exterior de materiales surgidos de la innovación de una industria fundamental de la provincia y supone a su vez una oportunidad de trabajo y proyección para jóvenes emprendedores en el mundo de la arquitectura y la ingeniería.

En esta novena edición, el presupuesto destinado al Concurso CRU es de 1.012.500 euros y cada uno de los proyectos ganadores recibirá 37.500 euros para la redacción del proyecto básico y de ejecución, dirección y coordinación de obra. Y 300.000 euros se destinarán para la ejecución de cada una de las tres obras premiadas. Respecto a los premios, se mantienen las tres categorías: Premio CRU General, Premio CRU Plaza y Premio CRU 5M.

Los ganadores de la presente edición se desvelarán en la gala que se celebrará el próximo 12 de junio en San Vicente de Piedrahita – Cortes de Arenoso, en el espacio ganador de la VII edición del Concurso CRU. En este espacio se ejecutó la propuesta ‘La calle y la casa’, proyecto de Bona Fide Taller.

Asimismo, el próximo 19 de junio tendrá lugar la inauguración del espacio regenerado a través del Concurso CRU, en este caso en Montanejos, donde se ha ejecutado el proyecto ‘El urbanismo de los acontecimientos’, de la Errería. 

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