L’Artilleria del Islam, que ostenta este año el reinado de la media luna, recrea la vida del rey en un boato donde predominó el color de la compañía.
Aires del desierto, sedas, aprendices con espadas, lucha y mucha seda. El Rey Moro Juan Lloret Marcet “Belo” desplegó un boato en el que contó cómo se convierte en monarca un niño. Bajo el título de “Cuando nace un rey”, L’Artilleria del Islam desplegó todo su poderío en una puesta en escena en la que predominaron los colores de la compañía.
El boato fue una secuencia de intensidad, tradición y simbología que trasladó a los asistentes al desierto, primero la infancia del monarca, desde el poblado donde creció el Rey, a los mercaderes donde los tapices, los aromas y la seda fueron los protagonistas.
La adolescencia fue la siguiente escena. Las máquinas de guerra empezaron a mostrar en qué se convertiría aquel niño. Escuelas de espadas lo preparan para la batalla y el fuego se convierte en protagonista.
Poco a poco se anunciaba la llegada de la última escena: el Rey. Estandartes, emisarios, aires del desierto, colores dorados, dromedarios… anuncian la llegada de la carroza de los hijos del monarca. Más atrás, la favorita en su carroza, hace su entrada a la villa.
El Rey Moro llegó precedido de su escolta en una carroza que no dejó indiferente a nadie. Manteniendo los colores de la compañía unidos al dorado, Juan Lloret Marcet “Belo” levantó al público a su paso.
El Desfile Moro arrancó a las 21 horas con todo el esplendor de las compañías del bando sarracena empezando por Moros de Capeta para seguir con Moros Mercaderes, Artillería Mora, Moros Pak-kos, Guardia Negra, Beduinos, Piratas Berberiscos, Tuaregs, Moros del Riff y Negres. Los capitanes de todas estas compañías desplegaron sus boatos bajo la atenta mirada del público.
Este domingo, 26 de julio, tendrá lugar, a las 21.00 horas, el Desfile Cristiano que finaliza con la compañía Llauradors, que ostenta el reinado del bando de la Cruz bajo el mando de la Reina Marta Llinares.













