El sacerdote agradece a los valencianos la ayuda recibida tras las inundaciones sufridas en su país en 2023, que afectaron al seminario.
El rector del Seminario Menor San Pío X de la diócesis de Nyundo (Ruanda), el sacerdote Jean Bosco Nyiribakwe Matabaro, ha visitado de nuevo Valencia para agradecer la ayuda recibida tras las graves inundaciones que afectaron al seminario en 2023. Tres años después, vuelve a solicitar apoyo para renovar los instrumentos musicales con los que forman a los seminaristas y mantienen la única banda de música existente en el país, fuera del ámbito militar.
En 2023 unas fuertes lluvias arrasaron buena parte de las instalaciones del seminario y destruyeron su biblioteca y el material musical. Gracias a la colaboración de la Fundación Ad Gentes de la Archidiócesis de Valencia y de la Biblioteca Misionera Solidaria, el centro pudo recuperar más de 20.000 libros en inglés y francés, junto a otro material escolar, para continuar la formación de sus alumnos.
“Vine aquí a pedir ayuda y me ayudaron mucho. Tengo que dar gracias a la Archidiócesis de Valencia y a todos los que nos ayudaron a conseguir libros para que los niños pudieran seguir estudiando, leyendo y formándose”.
El siguiente objetivo es recuperar los instrumentos musicales para reforzar una iniciativa que, según explica, se ha convertido en una auténtica herramienta de evangelización. “Tenemos una banda de música que lleva más de 55 años. Es la única banda que hay en todo el país, aparte de la banda militar. Cuando hay un gran acontecimiento de la Iglesia, no solo en mi diócesis sino en todo Ruanda, son nuestros seminaristas quienes participan con la banda”.
Una banda que despierta vocaciones
Jean Bosco explica que la presencia de la banda en determinados actos sociales ha despertado nuevas vocaciones entre los jóvenes. “Empezamos hace dos años a participar también en graduaciones de universidades y están surgiendo vocaciones por haber visto la banda y haber escuchado la música. Su interés les lleva a visitar el seminario, hablar con los seminaristas y así van naciendo nuevas vocaciones. Es una forma más de evangelización”.
Actualmente el Seminario Menor San Pío X acoge alrededor de 500 alumnos de entre 12 y 20 años procedentes de distintas diócesis de Ruanda. Todos reciben formación musical como parte de su educación, aunque solo 37 pueden integrar la banda debido a la falta de instrumentos.
“Todos aprenden música desde el primer curso hasta el último, seis años en total. Todos quieren formar parte de la banda, pero no tenemos suficientes instrumentos. Si tuviéramos más, muchos más podrían incorporarse”.
Instrumentos para el seminario y para la Iglesia
Jean Bosco explica que la formación musical no busca únicamente preparar a futuros sacerdotes, sino ofrecer un servicio a toda la Iglesia ruandesa. “La música que enseñamos sirve para acompañar la liturgia, pero también para despertar la fe y el ánimo de los fieles. La música tiene la misión de unir a la gente, es como un lenguaje de Pentecostés, porque con ella fácilmente comunicamos y reunimos a las personas”.
Por ello, solicita la colaboración de parroquias, comunidades y particulares para donar instrumentos musicales que puedan tener una segunda vida en el seminario. “Cualquier instrumento de música, aunque sea de segunda mano, nos sirve: tubas, trompas, trompetas, bombardinos, saxofón, pianos, órganos… En Ruanda no hay dónde comprarlos. Aunque nos regalaran el dinero, tendríamos que venir a Europa para adquirirlos”.
Un seminario abierto a la sociedad
El rector destaca que el seminario no solo prepara a quienes llegarán al sacerdocio, sino que ofrece una sólida formación humana y cristiana a todos sus alumnos. “Si no llegan a ser sacerdotes, al menos tendremos buenos agentes de pastoral o, por qué no, políticos cristianos que hayan recibido una formación sólida y equilibrada”.
Además, la biblioteca del seminario permanece abierta a otros centros educativos de la zona. “Los libros no son solo para los seminaristas. También queremos que los colegios vecinos puedan acercarse, leer y llevarse libros prestados, porque muchos de ellos no tienen esa posibilidad”.
El sacerdote concluye recordando que la música forma parte de la tradición de la Iglesia desde sus orígenes y sigue siendo un camino privilegiado para anunciar el Evangelio. “No queremos perder esa tradición. Como decía san Agustín, cantar es rezar dos veces. La música ayuda a unir, a meditar, a aliviar el sufrimiento y a acercar a las personas a Dios”.



