El Palacio de Colomina acoge una exposición que recorre siete siglos de devoción, arte e historia en torno al Santísimo Cristo del Salvador
El Palacio de Colomina acoge desde este jueves la exposición conmemorativa del 775 aniversario del Santísimo Cristo del Salvador, una de las advocaciones más antiguas y arraigadas de la ciudad. La muestra, organizada por la Real y Pontificia Archicofradía del Santísimo Cristo del Salvador con el apoyo de la Universidad CEU Cardenal Herrera, reúne piezas, imágenes, lienzos y documentos históricos que recorren más de siete siglos de historia y devoción.
Previamente a la inauguración oficial, se ha realizado una visita a la Iglesia del Salvador, con la asistencia de la Alcaldesa, María José Catalá, autoridades y representantes de la Real Archicofradía. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 26 de abril en la sede del CEU (C/ Almudín, 1).
775 años de constancia histórica
El pasado 9 de noviembre se cumplieron 775 años de la constancia histórica de la presencia del Cristo del Salvador en Valencia. El Hermano Mayor de la Archicofradía, Salvador María de Lacy, explica que desde la institución “decidimos dar realce a esta efeméride” con el respaldo del Arzobispado y distintas entidades. “Forma parte intrínseca de Valencia. Es el Cristo de Valencia”, afirma.
La muestra ofrece una lectura histórica y espiritual de esta imagen gótica tallada en madera de nogal, cuya tradición sitúa su llegada en 1250, arrastrada por las aguas del Turia. El comisario, Daniel Benito Goerlich, señala que el objetivo es “renovar y difundir el conocimiento de uno de los episodios más significativos de la historia y la cultura valencianas”.
Entre las piezas destacadas figura el ejemplar original del libro publicado en 1670 por un rector de la Iglesia del Salvador, canónigo de la Catedral, que intentó fundamentar desde el punto de vista teológico, histórico y devocional la identidad del Cristo con la tradición del crucifijo ultrajado de Berito. “Ese libro lo exponemos en una pieza aparte”, explica Goerlich, junto a grabados extraídos del propio volumen, entre ellos un mapa del Mediterráneo donde se representa la imagen navegando hacia Valencia, señalando únicamente los ríos Turia y Mijares.
Testimonios gráficos, óleos y calcografías
La exposición recupera además testimonios gráficos de la antigua decoración del templo, como el gran retablo barroco de 1670, conocido a través de grabados, y bocetos de lo que fue el gran bocaporte que cerraba el altar mayor, obra de Vicente Salvador Gómez, destacado pintor barroco del siglo XVII. También se muestran óleos y calcografías que representan al Cristo solo o acompañado por santos valencianos estrechamente vinculados a su devoción.
En un espacio concebido a modo de capilla se evocan figuras como san Vicente Ferrer, santo Tomás de Villanueva o la beata Inés de Benigànim, junto a un poema barroco que tradicionalmente recitaban los fieles tras visitar la Basílica de la Virgen antes de acudir al Cristo. “Es una figura tan imponente que realmente nos transforma”, apunta el comisario.
De igual manera, el MuMa (Museo Mariano) ha prestado para la exposición una imagen histórica de la Virgen de los Desamparados. Se trata de una escultura que actualmente se conserva en la sala VI del museo y procede de la ermita del Capitulet. También se pueden contemplar otras piezas que justifican esa gran devoción que tuvo Valencia al Cristo del Salvador y la Virgen de los Desamparados.
Un fragmento conservado de la Cruz original
Uno de los episodios más impactantes que recoge la muestra es su salvación durante la Guerra Civil. En julio de 1936, la imagen fue arrojada a una hoguera tras el asalto a la Iglesia del Salvador. Dos jóvenes —el profesor Julián San Valero y un canónigo de la Catedral— lograron rescatarla parcialmente de las llamas. La cruz original quedó destruida, aunque se conserva un fragmento que ahora se expone como reliquia. La talla actual se venera hoy sobre una nueva cruz realizada posteriormente.
Con esta exposición, la Archicofradía reafirma su compromiso de custodiar la histórica imagen y acercar a la sociedad valenciana uno de los símbolos más arraigados de su memoria colectiva.
GALERIA
Fotografías: Víctor Gutiérrez y A. Saiz | Delegación Medios Arzobispado




