Centenares de niños y niñas participaron ayer en el desfile y en el Parlamento infantil de Moros y Cristianos, una muestra del profundo arraigo de unas tradiciones que forman parte esencial de la identidad del pueblo paternero y que se transmiten de generación en generación a través del entorno familiar.
El lunes por la tarde, las calles de Paterna se llenaron de historia viva en una jornada en la que padres, madres, hijos e hijas compartieron el legado festero que constituye uno de los pilares de la trilogía “Foc, Festa i Fe”, seña de identidad de la ciudad.
Uno de los momentos centrales fue el desfile infantil, acompañado de la recreación simbólica de la entrega de llaves de la ciudad a Jaume I, un acto organizado por la Federación de Intercomparsas.
Esta representación, adaptada al público infantil, subraya el relevo generacional que sostiene estas celebraciones y garantiza su continuidad, gracias a una gran cantera que asegura el futuro de unas fiestas con más de medio siglo de historia, declaradas el pasado año de Interés Turístico Autonómico por su relevancia cultural.
