Una tradición centenaria que prolonga durante ocho días la solemnidad del Corpus Christi.
El Real Colegio-Seminario de Corpus Christi de Valencia ha vivido este jueves, una de las celebraciones más significativas de su calendario litúrgico con la conmemoración de la Octava del Corpus, una tradición centenaria que prolonga durante ocho días la solemnidad del Corpus Christi y que constituye una de las expresiones más singulares de la espiritualidad eucarística legada por san Juan de Ribera.
Fiel a la voluntad de su fundador, el Colegio del Patriarca mantiene viva esta celebración que invita a los fieles a profundizar en el misterio de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Un año más, la capilla del Colegio-Seminario ha acogido los solemnes actos litúrgicos que reúnen a sacerdotes, colegiales, antiguos colegiales, benefactores y numerosos fieles que desean participar en esta arraigada tradición valenciana.
El Patriarca conmemora la festividad del Santísimo Sacramento, siguiendo las indicaciones que el propio Juan de Ribera dejó escritas en 1605. Cuatro siglos después se conserva, con la mayor delicadeza, una liturgia que tiene en la procesión claustral con la Custodia su punto álgido.
La jornada ha empezado por la mañana con el canto de Laudes y después un Misa Conventual con el coro de Capilla del Patriarca. Al finalizar la misa, y como es habitual todos los jueves, ha tenido lugar otro de los ritos establecidos por san Juan de Ribera; la ceremonia del Ofrecimiento de Ramos, que consiste en presentar al Santísimo, que permanece expuesto en el altar mayor, doce ramos de espigas. Un símbolo de los doce apóstoles y por extensión, de las doce tribus de Israel. También se ha celebrado el canto de los «Alabados» otro rito del siglo XVI, mientras los superiores, capellanes y seminaristas han caminado en procesión hacia el altar mayor para adorar al Santísimo Sacramento.
Por la tarde, ha tenido lugar las Vísperas cantado en gregoriano y a continuación se ha celebrado las Completas Solemnes, en las que se ha combinado los cantos en gregoriano y la polifonía. Al torno de las 19:30h ha sido el momento de la Solemne Procesión por el claustro del Real Colegio – Seminario. En este cortejo las flores, el incienso y la música crean un bello ambiente de recogimiento y espiritualidad. La custodia avanza y se detiene cada seis pasos: los colegiales adoran al Santísimo, inciensan su paso y le ofrecen pétalos de rosas, creando una alfombra de flores que adorna el camino por el que avanza la comitiva. Toda la liturgia que rodea a la Octava del Corpus posibilita a los asistentes vivir un clima de oración y recogimiento que convierte al templo en un auténtico cenáculo de adoración.
La procesión ha concluido de nuevo en la Capilla Mayor, con la solemne Reserva del Santísimo, mientas el coro ha interpretado las «Letanías al Santísimo Sacramento» que compuso Juan Bautista Comes, primer maestro de capilla del Patriarca, en torno a 1608.
Desde la fundación, san Juan de Ribera quiso que la Eucaristía ocupase el centro de la vida del Colegio-Seminario. La celebración de la Octava del Corpus es una de las manifestaciones más visibles de ese legado espiritual, que continúa transmitiéndose de generación en generación y que sigue atrayendo a quienes buscan profundizar en el misterio de la fe cristiana.
Este año se ha celebrado diferente ya que por circunstancias especiales el Colegio-Seminario se ha visto obligado a instalar un completo andamiaje en dos de los lados del claustro que preside la estatua del san Juan de Ribera realizada por Mariano Benlliure en 1896.
Desde hace unas semanas se trabaja para restaurar la cornisa del claustro, que se encuentra ennegrecida y degradada: el paso del tiempo, los agentes atmosféricos y una intervención anterior poco adecuada, ha provocado un deterioro que es necesario solucionar cuanto antes. Pese a todo, se a podido realizar la procesión donde la Custodia ha podido recorrer solemnemente el claustro.







