Este fin de semana (11 y 12 de julio) serán los últimos días de la temporada. Desde su apertura en junio de 2021, han visitado más de 3.600 personas el Centro de Interpretación y el yacimiento neolítico.
El yacimiento arqueológico de la Cova de l’Or, ubicado en Beniarrés, cerrará su actividad cultural al público la próxima semana hasta el sábado 12 de septiembre para esquivar las altas temperaturas del verano. La Fundación CV MARQ gestiona junto al ayuntamiento de la localidad esta interesante propuesta, que ofrece al visitante un completo recorrido tanto por el Centro de Interpretación como por el propio enclave.
Como ha explicado el diputado de Cultura, Juan de Dios Navarro, durante estos meses de cierre está previsto iniciar la campaña de excavaciones de este año, enfocada a buscar evidencias de arte neolítico en las paredes de la cavidad. El equipo de investigaciones está dirigido por Jorge A. Soler, arqueólogo, conservador especialista en prehistoria y actual director del Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante, y la arqueóloga técnica de conservación de patrimonio del área de Arquitectura de la Diputación, Consuelo Roca de Togores, con la colaboración de la arqueóloga e investigadora Virginia Barciela, profesora del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Alicante.
El Museo de Sitio de la Cova de l’Or cuenta desde la pasada temporada con un nuevo itinerario lineal de aproximadamente 65 metros de longitud por el interior de la cavidad en forma de anillo que facilita y amplia su recorrido, haciéndolo más accesible. La visita al enclave comienza con un pase guiado al Centro de Interpretación, disponible los sábados y domingos a las 9:00 y 11:30 horas, que incluye la proyección de un vídeo que contextualiza tanto el yacimiento como su entorno paisajístico y medioambiental. Desde allí, el itinerario prosigue en autobús -incluido en el servicio ofertado- hasta el inicio del sendero que conduce a la Cova de l’Or.
Declarada Bien de Interés Cultural, este asentamiento arqueológico se abre a 675 metros sobre el nivel del mar en la vertiente meridional del conjunto de relieves que conforman la sierra del Benicadell. Resultando un enclave patrimonial de enorme importancia para el conocimiento y la investigación del Neolítico de la fachada mediterránea de la Península Ibérica. La calidad y significación del material arqueológico hallado en las excavaciones planteadas desde los años treinta del s. XX hacen ver que constituiría un lugar de referencia social, para los pobladores de origen mediterráneo que a mediados del VI milenio a.C., introdujeron en estos valles la práctica de la agricultura y la ganadería.



